Las cicatrices son una capa de piel permanente que se forma sobre una herida después de una lesión. Generalmente aparece cuando la piel ha sufrido un corte, un rasponazo o una quemadura, aunque también es frecuente su aparición tras padecer varicela u otras afecciones e infecciones en la piel.

El aspecto de la cicatriz y el proceso de cicatrización varía en función de varios factores externos como el tamaño de la herida, la localización, las dificultades que haya presentado el proceso de cura, la sutura que se haya empleado, etcétera; y de factores internos como la edad de persona afectada, sus hábitos de vida, sus posibles enfermedades patológicas e incluso su predisposición genética.

Como normal general las cicatrices son visiblemente diferentes al resto de la piel, caracterizándose principalmente por ser gruesas, brillantes y de color rosado e incluso rojizo.

¿Cómo se producen las cicatrices?

Cuando se produce una herida la continuidad celular se interrumpe y los vasos sanguíneos de la zona se rompen dando lugar a un complejo proceso de reparación inmediata. Las células de la piel afectada se encargan de «solicitar» un mayor flujo de oxígeno y de sangre asegurando que los glóbulos blancos y las plaquetas puedan hacer su trabajo.

La unión de las plaquetas da lugar a la formación de un coágulo que tapona la herida y posteriormente se genera una pared de fibrina que sella por completo la piel concluyendo el proceso de coagulación. Al endurecerse esta sofisticada barrera se forma una costra que se conoce comúnmente como postilla.

La cicatrización consiste en la regeneración de las estructuras de la piel que han sido dañadas. Cuando el tejido está completamente reconstruido la costra se cae dejando visible la nueva piel completamente reparada, sana y sonrosada a la que llamamos cicatriz. Durante los siguientes meses se seguirá produciendo tejido conectivo para asegurar una perfecta reparación.

Tipos de cicatrices

El tipo de piel, la capacidad de cicatrización y la situación de la herida, así como el resto de factores de riesgo, pueden incrementar o disminuir la probabilidad de padecer un tipo u otro de cicatriz.

  • Cicatrices normales o planas: son las cicatrices con mejor pronóstico; la piel se ha regenerado sin distensión, depresión, elevación o retracción y no se han producido adherencias a superficies profundas. Generalmente no llegan a ser muy visibles y no provocan trastornos funcionales.
  • Cicatrices atróficas: este tipo de cicatrices se forman dejando un hundimiento en la superficie de la piel. El acné o la varicela producen cicatrices atróficas con cierta frecuencia, lo que se traduce en una pérdida de tejido que tiende a hiperpigmentarse.
  • Cicatrices hipertróficas: son aquellas que se han desarrollado con forma de relieve como consecuencia de una hiperproducción de colágeno y tejido conectivo durante la cicatrización. Suelen ser de aspecto rojizo y abultadas.
  • Cicatrices queloides: similares a las hipertróficas, las cicatrices queloides son el resultado de un proceso de hiperproducción y curación agresivo. Tienden a extenderse más allá de la zona de la lesión y se muestran con mucho relieve, abultadas, gruesas y densas. Las pieles oscuras tienen una mayor propensión a desarrollar este tipo de cicatrices.

Además de por la forma y por las características del proceso de regeneración, las cicatrices se pueden clasificar por su pigmento:

  • Cicatrices hiperpigmentadas: un exceso de melanina migra hacia la lesión para proteger el nuevo tejido de la radiación solar. El resultado es la formación de una cicatriz con un color más oscuro que el resto de la piel.
  • Cicatrices hipopigmentadas: el tejido cicatricial se forma con ausencia de melanina epidérmica. La cicatriz adquiere un color blanquecino y brillante que resulta mucho más claro que el resto de la piel.

¿Qué tipo de cicatrices se forman con el acné?

El acné severo y el mal tratado del mismo suele dejar marcas y cicatrices en la piel afectada. Generalmente, las cicatrices más intensas aparecen en tipos de acné en los que llegan a aparecer nódulos debajo de la piel; sin embargo, un acné moderado que no ha recibido tratamiento e incluso un acné leve que ha sido mal gestionado podrían también dejar cicatrices en la piel.

Las cicatrices del acné suelen ser de tipo atrófica, por lo que dejan una marca hundida y más o menos profunda en la piel. En casos de acné excesivamente inflamatorio podrían aparecer cicatrices hipertróficas y cicatrices queloides, pero no es lo más frecuente.

¿Cómo eliminar las cicatrices y las marcas del acné?

Actualmente, existen varios tratamientos que actúan para disminuir y eliminar las marcas y cicatrices de la piel sin necesidad de acudir a la cirugía. La seriedad de la cicatriz será determinante a la hora de elegir el tratamiento más acertado.

  • Microdermoabrasión o exfoliación química: la microdermoabrasión es un tratamiento capaz de eliminar las capas más superficiales de la piel mediante un peeling mecánico. Esta técnica está indicada en casos de cicatrices leves y de aspecto normal.
  • Rejuvenecimiento facial: en el tratamiento de rejuvenecimiento facial se utiliza el láser para eliminar la capa más superficial de la piel. La capa intermedia se afirma quedando una piel suave y de aspecto más nuevo que tardará una media de siete días en reponerse por completo.
  • Dermoabrasión: en la técnica de dermoabrasión, una de las más utilizadas para eliminar las cicatrices del acné, se desgasta y remueve la primera capa de la piel para dar paso al surgimiento de nuevas capas. Se utiliza un instrumento rugoso o un cepillo de alambre y se administra anestesia local. La piel tarda de diez días a tres semanas en recuperarse por completo.
  • Láser fraccionado: el tratamiento de láser fraccionado se utiliza con éxito en la eliminación de secuelas de acné y cicatrices en general. Actúa a un nivel mucho más profundo que la dermoabrasión y el rejuvenecimiento facial aunque no daña la capa superficial de la piel. Después del tratamiento la piel adquiere una apariencia bronceada que se normaliza después de varios días desde la realización de la técnica.

Productos de aplicación local para eliminar cicatrices y marcas de acné

De entre todos los tratamientos para suprimir o disminuir la intensidad de las cicatrices, los productos cosméticos de aplicación local son, sin duda, los menos agresivos.

Las cremas han demostrado ser eficaces en la mejora del aspecto de la piel y en la eliminación de cicatrices de forma definitiva. Estos tratamientos utilizan principios activos que nutren, hidratan y reparan la piel restaurando los tejidos de la misma y consiguiendo eliminar las marcas que han provocado determinadas lesiones.

Los productos con factores de crecimiento previenen el envejecimiento y reparan las células y los tejidos de la piel dañados. Una de las cremas para cicatrices más eficaces en el tratamiento de las marcas del acné es RC Skin Growth Factor Antiaging Serum.

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Este cosmético está formulado con los factores de crecimiento EGF y TGF – β2 y con ácido hialurónico, una combinación de ingredientes activos que permite la renovación de la piel regulando y controlando los mecanismos que producen nuevo tejido. Tras varios días de tratamiento, las células de la piel comienzan a elevar su producción de colágeno y elastina dando lugar a una intensa reparación que reducirá y eliminará las marcas de la piel.

En Riscell te invitamos a que elimines tus marcas y cicatrices con factores de crecimiento, un tratamiento seguro y eficaz que le devolverá el aspecto sano y reluciente que tenía tu piel.

Autor Riscell

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