Consejos para saber elegir una buena limpieza facial

La limpieza facial es imprescindible para la salud y el buen aspecto del cutis. Existe una limpieza facial suave, que debemos realizar al menos cada noche (por las mañanas también, dependiendo de la piel) y la limpieza facial profunda, qué es lo que entendemos por lo general como limpieza facial “a secas”.

Tan necesario como realizar la limpieza facial profunda con la frecuencia adecuada es la elección de los productos más adecuados para hacer de este hábito un elemento más del cuidado facial. En caso contrario, la limpieza facial se puede volver una agresión a la piel o el motivo de una consulta de urgencia con un dermatólogo. Acompáñanos para saber cómo elegir los productos y la frecuencia de tu limpieza facial, bien sea en casa, como si optas por acudir a un centro de estética.

Frecuencia de la limpieza facial profunda

Por lo general, las limpiezas faciales caseras no son tan profundas como las que se realizan en cabina, por lo que se deben repetir más a menudo.

Como norma general, una piel normal o mixta necesita de una limpieza facial semanal si se realiza en casa, o quincenal si se acude a un centro de estética, las pieles muy grasas pueden requerir limpiezas más frecuentes mientras que las pieles secas deben espaciarse en el tiempo. Por último, las pieles atópicas y las muy reactivas no deberían someterse a limpiezas faciales profesionales salvo que el centro cuente con productos adaptados a sus necesidades y se realicen algunos pasos de manera más suave.

Toda limpieza facial, casera o profesional, termina con un tratamiento calmante y regenerante, adaptado como siempre al tipo de piel. Puede ser una mascarilla, o una crema bien formulada, como nuestra apuesta con factores de crecimiento epidérmico de Riscell.

Limpieza facial en casa

El abaratamiento de dispositivos para la limpieza facial profunda como son las saunas faciales o los limpiadores ultrasónicos hacen que cada vez más hombres y mujeres se animen a realizar las limpiezas faciales en casa. Esta opción permite invertir el dinero que se ahorra en el tratamiento de cabina para poder optar a los mejores productos, logrando más que la limpieza en sí y alcanzando lo que es un tratamiento estético completo.

Quienes viven en ciudades muy contaminadas también prefieren poder realizar sus limpiezas faciales en casa, aunque acudan de vez en cuando a un centro especializado. La contaminación ambiental afecta a la piel y aumenta la necesidad de estas limpiezas respetuosas.

El secreto, como te decíamos al inicio, de una buena limpieza facial es la elección de los productos. En el caso de que optes por realizarla en casa, debes fijarte en que el limpiador sea suave e hipoalergénico y que el exfoliante mecánico no sea demasiado agresivo para tu piel. Si tu piel es sensible, opta por exfoliantes de grano fino y no presiones en exceso al aplicarlos.

Los pasos de una limpieza de cutis casera son los siguientes:

  • Desmaquillado si procede y primera limpieza con un producto que se aclare con agua y sea respetuoso con tu cutis. 
  • Apertura de los poros con calor mediante vahos, una sauna facial o, en el caso de las pieles más delicadas, el uso de una toalla humedecida con agua caliente, pero no demasiado. 
  • Limpieza profunda con exfoliación. Puede emplearse un scrub o un aparato de limpieza con chorro de agua y ultrasonidos. 
  • Aplicación de algún activo tratante como el aceite de árbol de té si se padece de acné o puntos negros, también si en el paso anterior hemos eliminado algún comedón, siempre con las manos perfectamente limpias. 
  • Aclarado con agua, masaje facial y tratamiento hidratante regenerante. Si usas una emulsión o crema en este paso, todavía podrías aplicarte una mascarilla nutritiva en un paso posterior, siempre y cuando tu piel la necesite por estar muy castigada.

Limpieza de cara profesional

La limpieza facial profunda realizada en un centro especializado suele incluir algún paso más como la cauterización o la desinfección con ozono de los puntos negros extraídos. Resulta más complicado enumerar los pasos que se siguen en estas limpiezas de cutis porque se suelen adaptar a las necesidades de cada piel, de manera que hay pasos que se suprimen o se cambian por otros si la piel es muy delicada.

En una sesión de limpieza de cutis profesional, si tu piel no presenta alguna patología específica, lo más habitual es que se sigan los siguientes pasos:

  • Desmaquillado si procede. En los centros de estética suelen emplear emulsiones limpiadoras para este fin.
  • Vapor para abrir los poros. Si se sufre de acné, en este paso ya se puede proceder a una primera aplicación de vahos con ozono, de propiedades antisépticas.
  • Extracción de los puntos negros de mayor tamaño si el cliente lo desea. Ten en cuenta que muchos dermatólogos desaconsejan este paso y prefieren que los puntos negros que no hayan sido arrastrados por la apertura de poros seguida de la exfoliación queden sin eliminar, a la espera de una nueva limpieza.
  • Mascarilla a base de arcillas o algas que se retira con un producto exfoliante mecánico.
  • Cauterización y desinfección de los poros con ozono.
  • Hidratación con emulsión, ampolla o mascarilla. También puede realizarse un tratamiento con aceites ligeros enriquecidos con aceites esenciales, en busca del bienestar organoléptico o, más frecuentemente, de un tratamiento tópico adicional: reafirmar una piel con flacidez, desinflamarla, aumentar su luminosidad o darle un extra de vitalidad estimulando la circulación periférica.
  • Velo de tratamiento adaptado a las necesidades particulares de cada cutis. En el caso de que se hayan usado aceites para favorecer la hidratación sobre una piel humedecida, el velo de tratamiento se suele omitir porque ya se ha aportado con los aceites esenciales del paso previo.

Consecuencias de una limpieza facial mal hecha

Si no hemos elegido bien los productos o nos hemos excedido al presionar con los exfoliantes, notaremos la piel enrojecida durante horas, aunque esto puede ser normal en pieles reactivas sin que sea señal de una mala praxis.

Si se nos inflama la piel o alguna zona como la nariz, ¡cuidado! Nos hemos excedido, pues el tratamiento calmante y regenerante debería ser suficiente para compensar la pequeña agresión que supone una limpieza facial bien hecha.

En caso de no haber usado productos adecuados podemos sufrir desde infecciones en los poros y un repunte del acné, si es que lo padecemos, hasta dermatitis de contacto que requieran tratamiento farmacológico. No es asunto de broma.

A medio plazo, las limpiezas faciales demasiado agresivas dejan la piel desprovista de su protección natural y la vuelven reactiva, o pueden ser la causa de problema crónicos como la rosácea.

Si continuas utilizando productos demasiado fuertes para tu cutis o con pasos en la limpieza profunda que tu piel debería evitar, aceleramos el proceso de envejecimiento de la piel por estar sometiéndola cada ciertos días a una agresión importante, por no hablar de los riesgos de infecciones localizadas.

 

A modo de resumen, quédate con que la limpieza facial es un paso necesario en el cuidado de la piel, pero hay que hacerla bien. En casa o en cabina, se deben usar siempre productos no agresivos, hipoalergénicos a ser posible y cuidar con mimo la piel en los pasos finales que buscan restablecer cualquier eventual agresión accidental. Uno de los principios activos cosméticos más eficientes para este fin son los factores de crecimiento epidérmico.

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