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contaminación del aire

Efectos de la contaminación del aire en la piel

Los efectos de la contaminación del aire en la salud son conocidos desde hace tiempo. Enfermedades respiratorias y mayor incidencia de algunos tipos de cáncer son las consecuencias más evidentes, aunque se ha podido comprobar que la contaminación del aire también afecta a la salud de la piel.

Consecuencias de la contaminación del aire: los dermatólogos avisan

Existen unos efectos de la contaminación del aire en la piel que afectan a todo el mundo, y personas con pieles más perjudicadas por la contaminación aérea. El Dr. José María Ricart, jefe del servicio de dermatología del Hospital Quirónsalud en Valencia, explica que las pieles atópicas son algunas de las que más se resienten y sufren lesiones en la piel por la contaminación del aire.

La piel atópica tiene tendencia a inflamarse por cuestiones del sistema inmunológico y, a su vez, cuenta con menos defensas naturales, como son la hidratación y un correcto manto lipídico. La contaminación del aire, según nos detalla el Dr. Ricart, aumenta la propensión a los procesos inflamatorios de este tipo de pieles y los cuadros de excesiva sequedad (xerosis), que hacen más frecuentes e intensos los brotes atópicos. A su vez, los brotes debilitan las ya mermadas defensas de este tipo de piel, y se entra en un círculo vicioso.

Otras pieles más sensibles a los daños producidos por la contaminación del aire son las pieles con acné y las que presenta psoriasis. De nuevo, la contaminación en la piel reduce las defensas naturales, en estos casos debido a partículas sólidas en suspensión y a la exposición a niveles poco salubres de determinados gases atmosféricos.

Por si fuera poco, la contaminación puede afectar al sistema inmunológico y desencadenar cuadros alérgicos. Las reacciones alérgicas suelen ser más intensas a medida que se repite el contacto con el alérgeno. De hecho, alguien puede estar en contacto años con una sustancia sin presentar alergia y, de un día para otro, desarrollar una reacción indeseada que será crónica.

Las alergias y los brotes de psoriasis y de dermatitis atópica pueden hacer necesario el uso de corticoides, los cuales, otra vez, reducen las defensas naturales de la piel y aumentan el riesgo de infecciones en las lesiones de rascado.

Y nadie está libre de los daños que produce la contaminación en la epidermis. Quienes tienen una piel normal y sana también achacan la exposición a agentes contaminantes en forma de envejecimiento prematuro (y no nos referimos al causado por las radiaciones ultravioletas del sol, evitable con buenos protectores solares), rojeces, sensaciones de irritación varias e, incluso, alopecia autoinmune.

Es evidente que muchos de estos problemas requieren de la consulta y seguimiento por parte de un dermatólogo.

Prevención de los daños en la piel causados por la contaminación del aire

No podemos evitar vivir en lugares contaminados; hoy en día incluso los pueblos pequeños presentan problemas de contaminación aérea, y a veces importante. Lo que sí está en nuestras manos es reducir al máximo estas agresiones medioambientales no naturales.

En primer lugar, una dieta rica en antioxidantes y en ácidos grasos omega 3 ayudará a mejorar las defensas naturales de nuestra piel frente a las radiaciones y a reducir los efectos inflamatorios respectivamente. El correcto aporte de vitaminas y minerales también mejorará la barrera defensiva cutánea, siempre que cuidemos la hidratación de la piel. Cuando hablamos de hidratación nos referimos a la interna y a la externa, es decir, a la correcta ingesta de líquidos y de electrolitos por un lado, y al uso de cosméticos humectantes por la vía externa.

A día de hoy no debería ser necesario recordar que es necesario usar filtro solar a diario, con un factor de protección adecuado a nuestro fototipo. Para pieles claras, en un entorno urbano y fuera de los meses de verano, si no hay condiciones que disminuyan la fototolerancia, suele bastar con un factor SPF 15 o 20. En algunos casos debe subirse a SPF 30, SPF 50 o incluso más, por el uso de medicamentos o de cosméticos fotosensibilizantes (es un efecto secundario), para proteger una cicatriz reciente, cuando nos estamos sometiendo a depilación con láser o en el caso de personas con albinismo.

Pero la cosmética nos apoya todavía más en esta lucha contra las agresiones no naturales si elegimos formulaciones que estimulen la regeneración natural de la piel y ayuden a reparar pequeñas agresiones diarias, como es el caso de la línea creada por Riscell.

Volcados en la importancia del I D I a la hora de formular sus productos, somos conscientes de la problemática ambiental actual, que se traduce en alergias y pieles cada vez más reactivas. Por ello, formulamos cosméticos de manera que sean hipoalergénicos y, a la vez, con un extra que ayuda a todas las pieles: los factores de crecimiento, que estimulan la regeneración natural de la piel. Sí, la misma regeneración que se va perdiendo con el paso de los años y con las agresiones cotidianas como pueden ser agentes limpiadores inadecuados o la contaminación, que es el tema central de este artículo.

Las arrugas, la flacidez y las manchas de pigmentación o melasma son aspectos indeseados que se pueden prevenir y atenuar con una cosmética adecuada, en ocasiones reforzada por algún tratamiento médico estético cuando se nos ha olvidado prevenir. Pero la contaminación no solo nos afecta al aspecto de la piel sino a su salud, entendiendo como tal el hecho de que un entorno con aire viciado puede producir y produce problemas inflamatorios que pueden derivar, incluso, en infecciones.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y la primera barrera defensiva. Un órgano vivo que puede dañarse y cumplir su función de manera no del todo correcta, lo que supone un peligro para la salud en general. Por todo esto, es importante que sepas que lo que está en juego es algo más serio que el aparentar 5 años más o menos de los que se corresponden a tu edad biológica.

 

Con lo que te debes quedar es con el aviso de los médicos sobre el problema para la salud en general, incluyendo la salud de la piel, que supone la contaminación ambiental. No obstante, muchos de estos daños, al menos los que afectan a la piel, se pueden prevenir con una dieta adecuada, rica en antioxidantes y en ácidos grasos omega 3, con el uso de buenos protectores solares y estimulando las defensas naturales de la piel con cosmética avanzada.

Quienes sufren de ciertas enfermedades de la piel como son la psoriasis, la dermatitis atópica o el acné van a necesitar ser más concienzudos en sus rutinas de cuidados diarios, con tratamientos específicos, que también les conviene reforzar con algún serum u otro producto de cuidado de la piel compatible con sus tratamientos. Ponemos el ejemplo del serum porque, por su rápida absorción y textura no grasa, unida a la elevada concentración de principios activos, suele ser suficiente tratamiento para quienes no pueden adoptar una rutina completa con una línea cosmética determinada.

Los cosméticos protectores frente a los daños de la contaminación del aire deberán ir mejorándose a medida que avanza el problema, y lo harán combinando activos con probada eficacia como los antioxidantes o los factores de crecimiento con otros más novedosos. Las empresas que más inviertan en I D I serán quienes primero puedan ofrecer estas fórmulas completas y con mayor poder de protección e, incluso, reparación de la epidermis.

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