Un lentigo es una mancha de pigmentación en la piel, benigna en principio y de tamaño variable, que puede ir desde el de una peca hasta unos 4 o 5 cm de diámetro. Los lentigos tienen bordes definidos y una coloración que puede ir desde el rojo hasta casi el negro, pero lo habitual es que los lentigos se presenten en diferentes tonalidades de marrón.

En los lentigos no malignos, las manchas no cambian de tamaño con el tiempo —aunque sí pueden ir apareciendo lentigos nuevos—, y tampoco modifican su color en función de la exposición al sol. Este último punto, el de la coloración inmutable, es lo que permite diferenciar a simple vista lentigos de pecas.

Los lentigos se conocen como manchas de vejez, manchas solares o manchas hepáticas, aunque no existe relación alguna entre estos y la disfunción hepática.

A partir de este punto, salvo indicación contraria, vamos a referirnos al más común de los lentigos: el lentigo solar.

Causas, tipos y posibles tratamientos para el lentigo

Los lentigos solares aparecen por la acumulación de exposiciones a los rayos ultravioleta a lo largo de la vida. Por ello se conocen también como manchas de la edad o manchas de vejez, debido a que lo más frecuente es que comiencen a aparecer a partir de la edad de 40 años, en zonas muy expuestas al sol como son el rostro y el dorso de las manos, hombros y antebrazos.

No obstante, los niños con fototipo muy bajo pueden presentar lentigos y también hay otro tipo que aparece en la infancia sin relación con la exposición solar.

En todo caso, la presencia de varios lentigos en una zona es una señal de alarma de que se está agotando el capital solar, por lo que será imprescindible ser todavía más cuidadosos con las exposiciones solares, incluso en los meses de invierno. Una piel llena de lentigos a edad temprana es un aviso de que podría aparecer un melanoma más adelante. Pero, ¿no eran los lentigos lesiones benignas?

Lentigos, pecas y nevus

Aunque, en apariencia, lentigos, pecas y lunares pueden parecer la misma cosa, si se realizara una biopsia de la piel se comprobaría que no es así.

Las pecas o efélides se producen porque los melanocitos de una zona de la piel trabajan de más, de ahí que si se expone una piel propensa a las pecas al sol reaparezcan, mientras se atenúan con una buena exposición solar.

Los nevus son, de manera general, los llamados lunares. En ellos proliferan los melanocitos en varias capas de la piel, por lo que suelen tener una coloración oscura. Los nevus son lesiones benignas que pueden llegar a malignizarse.

Y los lentigos se deben a la proliferación de melanocitos pero solo en una capa de la epidermis. Por lo tanto, los lentigos son algo intermedio entre las pecas y los nevus a la hora de hablar de probabilidad de malignizarse, en especial si se reitera una exposición solar sin la protección adecuada.

Ante cualquier nueva mancha en la piel, lo mejor es no alarmarse pero consultar a su médico de cabecera, quien te derivará al dermatólogo si viera alguna sospecha. No te alarmes si te toca visitar al dermatólogo, porque casi siempre se trata de una medida para mayor tranquilidad del paciente. Pocos lunares son malignos, y menos frecuente es que eso suceda con los lentigos, aunque es mejor prevenir.

Una vez está claro que el problema de los lentigos que puedas tener es solo estético, en el caso de que te molesten, puedes elegir tratarlos para eliminarlos o atenuarlos.

La prevención del lentigo solar es clave

Los lentigos solares están estrechamente relacionados con la exposición al sol a lo largo de la vida. Las quemaduras solares, en especial las que se producen durante la infancia, aumentan las posibilidades de presentar lentigos y la edad de aparición.

Otros de los factores que intervienen en la formación temprana de lentigos son el uso de medicamentos con efectos secundarios fotosensibilizantes, junto con algunos tratamientos estéticos a base de luz pulsada realizados por personal poco formado.

En todos los casos, la prevención de la aparición temprana de zonas lentiginosas es sencilla: usar una buena protección solar, en las zonas expuestas como el rostro o las manos, a diario. Si se toman medicamentos fotosensibilizantes, la protección solar debe ser todavía más estricta. Y evita el uso diario de algunos activos cosméticos como el retinol excepto si lo acompañas de lo que se conoce como pantalla total (de todas formas, el retinol y sus derivados es mejor usarlos de noche).

Tratamientos para el lentigo: cómo eliminarlo

Ha quedado claro que la prevención del lentigo es la mejor manera de evitar problemas no solo estéticos, sino la preocupación de si alguna de nuestras manchas solares pudiera darnos un susto dentro de unos años. Pero imaginemos que los lentigos ya están aquí y que no te agradan. Que no cunda el pánico, porque existen tratamientos.

En los casos más severos, se pueden eliminar lentigos de poca extensión mediante crioterapia, de la misma manera que se hace con los lunares. Suele quedar una pequeña cicatriz.

Pero, en la mayoría de los casos, salvo que hablemos de ancianos, los lentigos son de grado leve o medio, y tienen tratamiento estético, incluso con serums y cremas despigmentantes.

Activos como la arbutina y la niacinamida logran atenuar manchas suaves a cambio de ser constantes en el tratamiento y combinarlo con una correcta protección solar durante el día.

Los casos moderados requieren de principios activos cosméticos más potentes, como el ácido aminolevulínico o los factores de crecimiento. Los tratamientos tópicos a base de factores de crecimiento son inocuos, es decir, sirven lo mismo para casos moderados que para casos leves, y no requieren un seguimiento estricto por parte de un dermatólogo ni de la realización de analíticas periódicas.

En el tratamiento cosmético o médico-cosmético de los lentigos, en primer lugar, se atenúa el color de los lentigos solares, haciéndolos desaparecer siempre y cuando el color inicial no sea mucho más oscuro que el tono de la piel. En los otros casos, queda cierta sombra, pero ya no se puede hablar de mancha en la piel como tal.

Existen cosméticos formulados para tratar varios problemas de la piel madura a la vez, como el serum RC Grow Factor Skin Regenerative, que trata manchas solares y melasmas, deshidratación y pérdida de colágeno asociada al paso de los años, a la vez que estimula la regeneración celular, con lo que hace que la piel se comporte como si fuera más joven de lo que es en realidad.


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Otros tratamientos para el lentigo solar pueden ser el peeling químico y algunas formas de aplicación de luz pulsada, aunque los primeros están contraindicados en pieles muy sensibles y en las que tienen algunas enfermedades crónicas, mientras que la terapia con luz pulsada no se debe aplicar a quienes estén tomando medicaciones con efectos secundarios fotosensibilizantes.

Por ello, nosotros solemos recomendar la crioterapia para los casos más severos, y el uso de cosmética respetuosa con la piel en los demás casos, aunque necesite de un poco de paciencia y de perseverancia para poder ver los resultados.

Recuerda, los lentigos solares son manchas de pigmentación benignas, aunque deben controlarse porque en unos pocos casos evolucionan mal. Lo mejor para tratar el lentigo solar es prevenir su aparición con el uso de una buena protección solar durante todo el año, pero ni te has despistado o tu fototipo es muy claro, puedes tratar estas manchas de varias formas una vez han aparecido. Jamás olvides, eso sí, usar siempre un buen filtro solar desde el momento en que aparezca tu primer lentigo, pues es un aviso de que se te está agotando el capital solar.

Autor Riscell

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